Visitantes

Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de noviembre de 2025

Soy una artista, tengo buena mano pero nunca viviría del arte por esta razón

     No hace mucho (o sí... depende de cuando leas esto), hablábamos de lo que significa el arte, especialmente desde el punto de vista del consumidor. Ahora me toca a mi, una artista en las sombras, de hablar sobre lo que significa el arte para mi, como creadora. Pero antes de nada y como en muchos posts, empecemos con un contexto de mi persona:

    Me defino aquí como artista, hay quienes me han dicho que soy una artista, otros que tengo buena mano, y otros que hago cosas bonitas. No soy autónoma, no tengo una linea de productos ni registrada ni sin registrar, pero me gusta hacer "un poco de eso y un poco de lo otro" y mirar de venderlo en alguna plataforma de segunda mano o en mercadillos que monto puntualmente con un grupo de aficionados. No creo los productos con el propósito de vender o de regalar, muchas veces los creo porque tengo una idea en la cabeza que tengo la necesidad de ejercitar, así que lo hago: pendientes y collares con inspiración de temáticas determinadas, objetos pirograbados, cerámicas... 

    La cuestión, como he explicado, cuando hago una artesanía es porque me ha salido del alma y necesitaba crearlo. Obvio, me faltan brazos, orejas y cuellos para ponerme todo lo que hago xD también hago cosas que me gustan un montón, pero no para mi; y ahí está la cosa: que la inspiración venga cuando pueda, no se puede forzar.

    Y este es el gran motivo por el que no viviría del arte, a veces estoy meses sin inspiración, otras veces en un finde hago 10 artesanías... No se puede forzar, no lo quiero forzar, eso solo lleva a cutradas, y el arte es algo muy serio para quienes amamos alguna modalidad como para crear algo que a nuestros ojos resulte cutre ¡y esto lo estuve hablando hace unas semanas con un compi que publicó un libro! las fechas límites son muy agobiantes, y a mi personalmente no me gustaría sacarme cualquier cosa de la manga para escribir lo necesario y cumplir con las fechas límite de una editorial.




miércoles, 9 de octubre de 2024

Choques generacionales: boomers, noventeros y prioridades

    Hace poco estuve debatiendo con unos familiares (si es que hablar atropelladamente unos sobre otros y que te corten con comentarios condescendientes se le puede llamar debatir) sobre cómo ha cambiado la sociedad española a lo largo de estas últimas décadas en cuanto a vida personal y entorno familiar. Pero antes y como siempre, explico brevemente el contexto para evitar posibles condicionamientos a la hora de reflexionar tras leer este post: estos familiares son babyboomers, yo nací en la segunda mitad de los '90, tanto ellos como yo somos muy familiares y hemos sido criados con valores parecidos aunque condicionados/salpicados por el contexto social en nuestras respectivas crianzas.


    -Prioridades económicas: según me comentan, en los '60 el hombre de familia medio era pluriempleado, porque sino no llegaban a fin de mes, llegando a trabajar los 7 días de la semana para poder mantener a los suyos. En los '90, mi padre trabajaba, mi madre no trabajaba porque con el sueldo mensual que recibía, sus ingresos quedarían acaparados al 100% por una guardería tras el fin de su baja por maternidad, así que decidió dejar el empleo para cuidar de mi y de la casa (¿porqué ella y no él? por la diferencia de ganancias mensuales y el modelo de contrato). Yo en 2024 estoy rozando los 30 años y tengo un empleo fijo con un sueldo aceptable, pero con el que tendría que milimetrar mis gastos si me independizase debido al alto coste de vida de la Comunidad Autónoma en la que vivo; no tengo pareja y trabajo cerca de casa, por lo que independizarme es innecesario de momento. 

     Me gusta viajar, salir de vez en cuando a tomar algo con mis amistades y probar nuevos productos para desarrollar según que habilidades artísticas, por lo que parte de mi sueldo se va en esto, aunque con un control rígido por mi parte. Bien, los boomers de mi entorno sostienen que la gente de mi generación no puede comprarse una casa, ni un coche, ni tener hijos porque las prioridades son distintas para los de mi generación (concretamente, viajar con más frecuencia y tener mascotas antes que niños), yo mantengo que la calidad y nivel de vida ha cambiado, y esto en parte condiciona nuestras prioridades (muchos no vemos prudente traer un bebé al mundo sin una estabilidad económica, emocional y psicológica; de hecho si tienes un mal mes/año, puedes abstenerte de viajes y caprichos, pero no puedes decirle a tu hijo que este mes no come). Personalmente, tengo muchos motivos para querer un "miniyo", pero con algunos peros por el medio como que, pese a los cambios que se puedan presentar, yo sepa que no le faltará comida en el plato (sin tener que ir mendigar a los abuelos, evidentemente), que le podré pagar los estudios más allá de la educación obligatoria, y que tanto mi hipotética pareja como yo vayamos a estar estables (que te puedes divorciar tras 20 años de matrimonio, pero los hay que se arrancan con la nueva familia sin tener una relación estable)... Lo mejor de todo fue la conclusión final de los boomers: "si los inmigrantes llegan aquí y tienen hijos, vosotros también podéis tener (¿entrará esto en el nuevo concepto social de "romantización de la pobreza"?), porque sino, serán la cultura mayoritaria y se comerán a la cultura minoritaria y seguro que a las mujeres ya no os hará tanta gracia ir por la calle con un pañuelo en la cabeza".


    -Prioridades laborales y el honor familiar: Aunque en nuestros '20 todos estamos llenos de sueños y esperanzas, cuando la cosa aprieta, uno se mete a trabajar de lo que sea, especialmente si uno tiene responsabilidades económicas como mantener una propiedad o a una familia. Uno de los boomers del debate ha comentado en varias ocasiones que un miembro de la familia que vivió entre 1920-2000 fue el más joven de 12 hermanos, y "eligió" su oficio porque el orgullo de todo padre de la época era tener un hijo médico, otro abogado, otro militar, otro nosequé, otro nosecuánto, así que el hijo menor y protagonista de esta historia, se quedó con el "trabajo ideal" restante. A día de hoy, esto es impensable en la sociedad española, pese a que los estudios (sobre todo los primeros años) los pagan los progenitores, aunque en ocasiones no estén de acuerdo con la decisión del hijo.

    Por otra parte, tengo la impresión de que en general la gente ya no quiere ejercer trabajos físicos (como el oficio de albañil) y que estos oficios que los locales no quieren acaban siendo ejercidos por gente que viene de fuera de las fronteras; cosa que no pasa con otros oficios como el de profesorado, que hasta hace nada había muchas plazas para todas las asignaturas, pero hace 2-3 años hay overbooking en las bolsas, menos en las de catalán y matemáticas.

    A día de hoy, estudiar es una prioridad y los jóvenes hemos tenido más libertad a la hora de elegir nuestras carreras, incluso arriesgándonos a meternos en carreras u oficios con pocas salidas laborales.


    -Prioridades en cuanto a inversión de tiempo: Más allá de las modas, la inversión de tiempo en X actividades ha cambiado radicalmente por un motivo de mucho peso: los avances tecnológicos. No hablo solo de ordenadores, sino de otros aparatos y herramientas como la cocina de gas/vitros... No se invierte el mismo tiempo en cocinar un plato de macarrones en una cocina moderna que a principios del siglo XX (eso implicaba ir a por agua, preparar el fuego [que si tú que me lees has hecho una fogata en el campo para cocinar, sabrás que no es cosa de media hora...] y ya luego esperar a que hierva). Podría extenderme mucho más con ejemplos (uno de mis abuelos trabajaba en una cantera de niño que estaba a unas 3 horas caminado por camino de montaña, ahora este tramo se hace en una hora o menos en coche) que demuestran cómo los avances tecnológicos han simplificado el día a día, lo que permite diversificar mejor el tiempo (gracias a ello, puedo estudiar un máster online y a la vez trabajar) tanto para acaparar más tareas como para disfrutar del tiempo libre. En cuanto a acaparar tarea, todo ok para generaciones anteriores, aunque a hay algunos que insisten en que ellos sufrieron más (¡y no lo ponemos en duda!), pero en cuanto a tiempo libre... bueno, a muchos les gusta señalar más de una vez que ellos con X edad ya asumieron determinadas responsabilidades; y es innegable que algunos no disfrutaron de su infancia. Todo depende de la forma de decir las cosas, personalmente hay quienes me han transmitido admiración y respeto por su persona al contarme sus peripecias de la infancia, pero hay otros que parecían que más bien me reprochaban por tener yo una infancia/adolescencia/ adultez más fácil y tranquila.



lunes, 5 de agosto de 2024

Jóvenes y adolescentes de España, os están mintiendo

     No sé muy bien cómo empezar este post, más que nada porque tengo demasiadas cosas que decir y porque lo de organizar cosas las dejo para mi trabajo y mis estudios, mientras que en internet me entrego al caos.

    Una cosa está clara, al igual que en otros posts en los que comparto mis reflexiones sobre temas de la actualidad, voy a hacer una pequeña introducción sobre quién soy yo para que esto sea lo más transparente posible: soy española, he vivido en España siempre, soy mujer, actualmente tengo 28 años (nací en 1996), tengo una carrera universitaria "con pocas salidas" , tengo un máster, actualmente estoy cursando un segundo máster porque me gusta estudiar y aprender, no tengo hijos, vivo con mis padres y, milagrosamente, tengo un trabajo fijo que no tiene nada que ver con lo que estudié pero que adoro. Además de esto, cargo a mis espaldas una experiencia laboral de 5 años que no incluye contratos fijos.

    El motivo por el que estoy escribiendo estas líneas es tanto para avisar (aunque no soy una influencer ni quiero serlo) como para desahogarme un poquito. A falta de un puesto de trabajo como profesora de secundaria que pueda avisar a sus alumnos del engaño, escribo un post aquí. De hecho, a veces me dan ganas de ser profe solo para ser tutora y avisar a los alumnas de las falacias con las que se nos ha educado (si es que lo podemos clasificar como falacias), pero el sistema educativo actual me repele.

    Lo primero que gritaría a los cuatro vientos y a mis alumnos imaginarios, es que tener estudios superiores no te garantiza bienestar laboral. Tener estudios superiores te garantiza otro tipo de cosas (al menos en España), que son:

  • Posibilidad de acceso a un cargo mayor al que acceder a través de oposiciones.
  • Posibilidades de trabajo reales en puestos muy concretos, como es el caso de los estudios de medicina y su consecuente acceso a un puesto como médico.
  • Tener un título bonito enmarcado en la pared... aunque a día de hoy, esto es más de boomers y de catedráticos.

El binestar laboral queda garantizado por otros factores, que son:

  • Conocimientos y habilidades (ojo! no es lo mismo que los conocimientos de la universidad; sino otro tipo de características con aplicaciones más prácticas y directas, como saber un idioma extranjero, tener X nivel de conocimientos informáticos...)
  • El maldito enchufismo
  • Saber moverse y dónde buscar
  • Saber cómo venderse a las empresas
  • La flexibilidad: cuanta más disponibilidad horaria tengas y más puestos estés dispuestos a probar, más posibilidades de encontrar trabajo tienes
  • Suerte
    Claro que estudiar está bien y que no es recomendable quedarse parado, pero no dejéis que os vendan el oro y el moro. De hecho, una vieja amiga del instituto no sabía que estudiar después de bachiller, así que simplemente no se metió a estudios superiores e ingresó a la academia pública de idiomas de España para sacarse el B2 de inglés, lo cual está muy bien.

    Dicho esto, vamos a hablar del milagro que nos venden como "si estudias lo que te gusta, te dedicarás a lo que te gusta", o al menos la idea que me vendían en mis años de adolescencia. Obvio tienes más posibilidades de trabajar de eso que te gusta si estudias la carrera correspondiente, pero conseguir el trabajo soñado es realmente difícil... y en ocasiones, conseguirlo no te asegura bienestar laboral: tal vez te exploten, tal vez solo cubras una baja de 6 meses y no vuelvas a ejercer ese empleo...

    Eso sí, la universidad está llena de dudas, y el futuro más, y a pesar de todo, estoy feliz y orgullosa de mi carrera "con pocas salidas". He trabajado de cosas que no tienen nada que ver con lo que he estudiado con gente que sí ha estudiado la carrera vinculada al puesto de trabajo que estamos ejerciendo, pero que era una carrera que no quería estudiar... y ahí estábamos, trabajando juntos y desarrollando juntos una misma habilidad.

    ¿Qué os recomiendo para orientaros en relación a vuestro futuro y tratar la presión que esa etapa de la vida presenta?

  • NO os metáis en cursillos de desarrollo personal de influencers, especialmente si son de pago...
  • Acudid a servicios dedicados a la orientación de los jóvenes. Las universidades y la mayoría de ayuntamientos ofrecen estos servicios.
  • Si sentís que la situación os sobrepasa, id a un psicólogo. No pasa nada, no tiene nada de malo y no sois los únicos.
  • Estudiar es importante, pero aprender es aún más importante.
  • Hay que tener en cuenta el origen de todo. En este caso, hay que tener presente que quienes nos han educado (familiares y profesores) provienen de una generación en la que esta era la lógica, cuan más superior sea el nivel de estudios, mejor será la vida laboral; y puede que fuera cierto en años anteriores, pero este modelo ya no resuena en los años presentes. Obvio no hay que enfadarse con ellos, los implicados nos han educado en base a sus experiencias, como siempre ha sido, pero muchos no han seguido los cambios que han venido a los años posteriores a su inserción en el mundo laboral. Señalar y culpar no sirve de nada, pero entender el origen de un fenómeno puede ayudar a no verlo con tanto enfado (sí, sé de gente que está enfadada con los boomers por la forma que han tenido de educarnos).









lunes, 24 de abril de 2023

¿Cuánto es suficiente en la vida?

     Prácticamente desde que terminamos los estudios obligatorios, la vida académica (y laboral y social...) es una carrera continua en la que debemos destacar y acumular experiencias para venderlas en oportunidades futuras y así, seguir avanzando. Y no digo que esté mal, el mundo necesita talento y todo el mundo debería tener, aunque sea, un pequeño grado de ambición; sin embargo, mucha gente se queda (o siente que se queda) atascada, lo que genera todo tipo de sentimientos negativos. 

    En posts anteriores he hablado del mítico "si no lo haces, te arrepentirás cuando seas mayor"... escuché "te arrepentirás cuando seas mayor por haber estudiado una carrera de letras" así como "te arrepentirás de mayor si no estudias lo que quieres". En mi experiencia, estudié una carrera de letras y ahora trabajo de algo que me gusta pero no tiene nada que ver con mis estudios, compartiendo puesto con gente que ha estudiado la carrera indicada para ocupar el lugar de empleo en cuestión pero que no han disfrutado, y por ello y en definitiva, no me arrepiento del camino elegido, por no mencionar que en cierto modo hace que mi perfil sea distinto al de los demás.

    Tras terminar los estudios, surgen nuevas preocupaciones ligadas al crecimiento personal: seguir sacándose títulos, intentar ampliar el abanico de conocimientos abarcando más de lo que uno puede, apretando hasta ahogarse para luego ser despedido o descartado a favor del amigo del jefe que también aspira a tu puesto, abarcar múltiples formaciones para combinarlas con oposiciones ya que si no es así igual ni entras porque necesitas méritos. Al final, el sistema y la competencia lo reduce todo a un vivir para trabajar y trabajar para (sobre)vivir.

    Y al final, la vida no nos da para tanto. Incluso si eres una persona sin responsabilidades familiares, la vida no da para tanto. No hay un límite especifico, pues todo depende del tiempo, capacidades y objetivos de cada persona. Por ello y desde mi más sincero punto de vista, en la vida es suficiente cuando uno mismo lo considera, no por lo que digan los demás o el paso de los años.

lunes, 13 de marzo de 2023

Quiebra y vuelta a empezar

     Hace no mucho fui despedida de mi empleo por segunda vez para que los jefes enchufaran a una amiga de la familia. En ambos casos se me prometía un contrato fijo, incluso pasaron los 60 días de prueba, pero algo encontraron para echarme (la primera me lo dijeron a la cara casualmente en el día 59, y la segunda vez se suponía que estaban recortando personal pero hay indicadores que me hacen ver lo contrario pero no detallaré...). En fin, no he venido aquí a quejarme, aunque a ratos pueda parecer lo contrario, sino a compartir una idea que, por un lado me estimula y por otra me preocupa.

    En ambos casos me acomodé en los empleos, pensando "que maravilla, ya está, al fin trabajo fijo, se acabó sufrir para seguir buscando, y además trabajo de algo que me encanta", pero no tardó en llegar el bofetón. El primer día todo son lloriqueos y maldiciones, pero el segundo día freno en seco y me doy cuenta de una serie de factores que nos afectan a todos (o a casi todos):

  • El trabajo fijo no es la casilla final, a pesar de lo que nos han vendido durante toda nuestra vida estudiantil, incluso desde que tenemos tres años. Puede haber muchos factores que den lugar a un cambio de rumbo: despido justificado, despido "en circunstancias misteriosas", quiebra de la empresa, falta de la necesidad del servicio tras un descenso en la carga de trabajo del equipo en general, huida forzosa por circunstancias como las que viven ahora los ucranianos...

  • Hay que seguir formándose, incluso si se tiene un trabajo monótono. Los motivos por los que hay que seguir formándose son: mantenerse actualizado y mejorar el perfil personal tanto para el trabajo presente como posibles empleos que ocupemos en el futuro.

    Este modelo lo puedo llevar ahora que soy joven, pero sé que dentro de 20 años, sería insostenible. Incluso si optara por no traer niños al mundo, siempre habrá otras responsabilidades familiares: conmigo misma, con mi núcleo familiar... 

    En resumen y sacando una conclusión que, no es autoría de ningún individuo, sino de la sociedad en general: el modelo laboral español es insostenible y difícil de reconciliar con la vida familiar



    Imagen de una excursión que realicé recientemente de la lista de "sitios que tenemos pendientes por visitar y vamos ahora o nunca porque hace sol y en breve empezaremos a trabajar de nuevo y no podremos quedar hasta dentro de un años".

Soy una artista, tengo buena mano pero nunca viviría del arte por esta razón

       No hace mucho (o sí... depende de cuando leas esto), hablábamos de lo que significa el arte, especialmente desde el punto de vista de...