Amo viajar, he visitado sitios que tenía pendiente desde hace mucho y otros que espero ver pronto; pero hoy no vengo a hablar de mis viajes en sí, sino de cierta faceta social ridícula relacionada con los viajes en solitario... algo tan simple y ridículo que este será uno de los posts más cortos que voy a escribir.
Cómo he comentado en algún que otro post, actualmente tengo 26 años, terminé la universidad este mismo 2022, y como tal y como persona amante de conocer otras culturas, el fenómeno Erasmus (o cualquier otro programa de intercambio) ha estado muy presente en mis años como universitaria. Por motivos de salud no he podido realizar ningún intercambio con otra universidad, ni nacional ni extranjera, pero siempre que había algún estudiante de intercambio en mi clase me gustaba acercarme para darme a conocer y hacerle saber que puede acudir a mi si me necesita, convirtiéndose algunos en buenos amigos y otros tantos en simples conocidos. Del mismo modo, cuando me daba cuenta de que un compañero de clase desaparecía un año entero, cuando regresaba le acribillaba a preguntas, aunque luego no volviéramos a hablarnos.
Me ha hecho mucha "gracia" ver que estos estudiantes de intercambio tenían algo en común: apoyo incondicional, admiración y aplausos por irse 6 meses a otra ciudad a estudiar. Sin embargo, cuando alguien de mi entorno se entera de que he estado viajando sola una semanita, me tachan de loca e insensata (lo más lejos que he ido es al otro extremo de Europa). No me ofendo, ni mucho menos, pero me parece curioso cómo saltan las alarmas por un viaje en solitario de una semana, mientras que llueven aplausos por irse seis meses de intercambio ¿acaso creen que si sufren un accidente en el país de intercambio, la universidad va a mandar a una niñera al hospital para que esté pendiente 24/7 de su hijo accidentado? ¿acaso creen que si el estudiante no regresa a su piso en tres noches, la universidad se dará cuenta y dará parte a la policía? La respuesta es: NO
Simplemente hay que tener la cabeza en su sitio. Como persona que ha viajado sola, no me lanzo a la aventura, sino que investigo a fondo el barrio en el que me hospedaré, cómo funciona la sanidad ahí si tengo una emergencia y, como mujer, más de una vez he tenido que mentir diciendo que tengo un marido celoso que me controla con el GPS y que trabaja como Comunity Manager en una empresa de marketing y que justamente hoy no me ha podido acompañar (sí, he tenido que recurrir a eso puesto que en la mismísima Europa, me han llegado a pedir matrimonio).
Foto en Bamberg durante uno de mis viajes en solitario. El tipo que sale en la foto es un simple ancianito que pasaba por ahí, o mi marido imaginario, según se mire.







