Ahora, como historiadora y gestora cultural, si la Iglesia no quiere terminar de perjudicarse en estos nuevos tiempos, deberá dar un giro de 180 grados (otro tema para otro post), pero centrándonos en la religión como materia escolar, ya basta de que sea "la asignatura regalada para aprobar", ya basta de que nos hagan memorizar santos y terminología que olvidamos al terminar el curso, ya basta de hacernos memorizar cánticos que también olvidaremos a finales de curso... Los cánticos se tienen que quedar en la asignatura de música y la terminología en un solo tema de la asignatura de historia; y si se quiere mantener una asignatura dedicada única y exclusivamente, ésta tendrá que cambiar su contenido, adaptándolo a las capacidades de los cursos académicos a los que van dirigidos.
Si de mi dependiera, dedicaría la asignatura de religión al estudio de su impacto en la sociedad y hasta que punto ha sido tan decisiva para todos: la única vía de escape para unos (a ella me aferré más que nunca a mis 17 años) a lo largo de la historia (cómo muchos se aferraban cuando no había más esperanza), cómo los intermediarios lo han usado para manipular a las masas, cómo lo han usado para excusar malas acciones que ni tan solo estaban aprobados en los escritos sagrados, cómo ha sido un elemento de unidad o de división según las creencias de la población...
Foto de mi viaje a Portugal, concretamente en el pueblo de Fátima, un importante sitio de peregrinación debido a las supuestas apariciones marianas que dieron lugar en 1917.
